Hay días en los que nos levantamos y pensamos que ojalá se pudiera borrar el pasado, cambiar nuestros actos, rectificar errores... pero no nos damos cuenta que hacer todo eso implicaría no haber conocido a personas que hoy forman pilares fundamentales en nuestra vida, implicaría que los recuerdos que tenemos no existirían; que nuestra felicidad no sería plena, porque solo con los errores aprendemos a vivir de verdad, a aprovechar el día a día. Si nuestra vida no tuviera fallos, no tendríamos sueños y estaríamos incompletos; no nos levantaríamos por la mañana con una motivación. No quiero perder la oportunidad de vivir de verdad, de coleccionar recuerdos que perduren tanto en la  memoria como en el corazón.
Porque gracias a esa vitalidad, hoy tengo a mi lado grandes tesoricos que no dejaría marchar por nada del mundo; guardo billetes de avión que me recordarán siempre esa época feliz, fotografías que me endulzan las mañanas; canciones ligadas a personas, a momentos, a lugares... música con sabor a nubes de algodón. Hace mucho tiempo que decidí ser la protagonista de mi historia, que comprendí que el pasado ni siempre es bueno, ni siempre es malo; yo tendría muchas razones por las que querer cambiar mi historia, recuperar personas que un día se fueron, pero no, no las voy a usar, porque sus pérdidas me hicieron tal y como soy, me dieron la fuerza necesaria para seguir luchando, tarde o temprano me reuniré con ellas, pero no le daré al destino el gusto de verme anclada al pasado. Cuando te caigas o te digan que no puedes, levántate, demuéstrales de que clase estás hecha; nada es imposible en esta vida y con cada paso que das, avanzas hacia tu libertad.

HAY QUIEN SABE SER MAGIA AUNQUE NUNCA LLEGUE A SABERLO

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