15/3/13 ROMA
Abrir el cajón y transportarme inmediatamente a Roma con tan solo ver los pasajes de avión; un año y dos semanas nos separan ya de aquella magnifica experiencia. Aún recuerdo todo lo que sentí cuando aterrizamos en el aeropuerto, un olor diferente, un sabor distinto; era todo maravilloso, como un sueño que estaba a punto de comenzar y desde luego, no me equivocaba al sentir eso porque todo lo que vivimos aquella semana fue, simplemente mágico. Creo que no había echado tanto de menos nunca el suelo irregular de sus calles, la heladería de la plaza Navona, o las callejuelas que conectaban toda la ciudad. Esas noches sin dormir hablando hasta las tantas, riendo, corriendo por el pasillo en pijama con el pelo mojado, haciendo visitas, pero sobretodo, disfrutando.
Me parece que no hay época tan bonita como aquella y me alegro de que así sea porque lo que vivimos juntos no lo cambio por nada del mundo, y hoy, quiero darle las gracias a todas aquellas personas que hicieran de aquel viaje, lo más bonito en su día. Puede que entre sus calles se quedaran miles de sonrisas perdidas, pero esas sonrisas nos demuestran que todo aquella fue real y que algún día tenemos excusa para volver por ellas, aunque no me imagina volver a esa hermosa ciudad sin vosotros, porque, en cierto modo, lo que la hacía tan especial era vuestra compañía. Tras un año, solo puedo decir hasta pronto y sonreír con lágrimas en los ojos por la nostalgia de esos días de felicidad en estado puro. Gracias por todo.

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