Quizás...

A veces me pregunto si todo esto es necesario, si volveré a sentir aquello que un día alguien me hizo añorar. Si sus labios seguirán sabiendo igual que antes o si sus abrazos serán igual de cálidos. A veces me cuestiono si fue él el que lo hizo mal o si fui yo la que comenzó a darlo todo por perdido, aún mucho antes de que acabara. En ocasiones me paro a reflexionar para ver si encuentro por ques de las cosas o por si recordando encuentro algo que aún te ate aquí o a esa mesa dónde tantos otros cafés y risas compartimos, dónde se quedaron cada una de las anécdotas que contábamos y cada suspiro que emitimos. No soy de las que viva del pasado porque hace tiempo que me enseñaron a vivir del presente pero era tan dulce aquello que no soy capaz de dejarlo marchar tan facilmente y rebusco por si aún quedara algún ápice de valentía, algo por lo que merezca la pena luchar. Porque no soy capaz de olvidar el olor de tus abrazos, la ternura de tus besos en el pelo, la tranquilidad de tus miradas, el amor de tus ojos, la armonía de tu todo... Allí dónde tantas cosas dejamos, allí me gustaría volver; a nuestro sitio de siempre, para ver si somos capaces de rehacer nuestros errores o para saborear con tranquilidad el último sorbo de aquel solo con wisky que pedimos. Quizás el tiempo lo ponga todo en su sitio y es cierto que el destino no suele equivocarse pero me gustaría desafiar las leyes de la ciencia con tal de sentir ese sentimiento de armonía y perfección una última vez, nuestra última vez. Porque conforme el tiempo pasa, estos sentimientos se van apagando poco a poco y a ésta vela le queda ya su última llama, se consume la cuerda, queda poco hilo por el que avanzar. Por eso, a veces pienso cariño, que el karma nos la juega mes a mes para que esto sea un círculo vicioso del que no conseguimos salir ni juntos ni separados. Oh, ¡y esque eran tan dulces esos momentos! ,que no se como hacer para no añorarlos una y otra vez. Que a veces me pregunto si algún día encontraremos la llave que cierre por fin nuestro cofre o que abra al fin nuestros días. Y es inevitable no sonreir cada vez que te recuerde porque tú me hiciste un día grande, porque aunque duela, contigo pase de niñita a mujer, porque me enseñaste a madurar y verlo todo con una perspectiva diferente. Quizás nuestro único fin era solo complementarnos para ver la vida desde otros ojos, pero me niego a pensar que nada de esto fue verdadero porque aunque esa hubiese sido nuestra única misión, aquello que un día desató lágrimas dentro fue cierto, muy cierto. Y me pregunto si seguiremos siendo nosotros o si el tiempo y la distancia han hecho mella, y me pregunto si tus buenos días serán de otra como tantas veces fueron míos, y aunque ahora me dé igual lo que pase, no me da tanto igual que me olvides. Por ello, una vez más, me paro y delibero, ¿tomé la decisión correcta? Quizás no debí irme aquel día o quizás debiste retenerme en aquella habitación; ¿quién sabe que sería ahora de nosotros si las cosas hubieran transcurrido de forma diferente? El tiempo y solo él es capaz de poner las aguas en su cauce y mientras esperamos que eso pase aquí seguimos el uno frente al otro sin vernos aunque estamos tan sumamente cerca. Y en noches como ésta, me paro y pienso, ¿volveré a sentir aquello que sólo tú me hiciste ver? Supongo que si pero será distinto porque yo no volveré a ser la misma...

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